¿Cómo impacta la merma de la industria petrolera en la economía venezolana?

 

El rasgo más sobresaliente del cambio económico producido por el inicio de la fase petrolera es que Venezuela dejó de ser un país rural para convertirse en una nación urbana, al tiempo que comenzaba a depender de un solo sector económico y más complicado aún de los ingresos de un único producto, en forma de renta y no de creación de riqueza. Han pasado 95 años desde entonces y, como escribió el intelectual venezolano Arturo Uslar Pietri, «somos cada día una nación fingida. Nada de lo que tenemos tiene existencia y asiento real». Más recientemente, el economista venezolano Gustavo Rojas subrayó: «Venezuela sin petróleo es Haití».

Desde el punto de vista político, el petróleo ha marcado el desempeño del país y ha sido en buena medida responsable de la construcción de la institucionalidad y del progreso, ambos alcanzados en el siglo XX, hasta la instauración del régimen bolivariano del presidente Hugo Chávez en 1999. El petróleo convirtió al gobierno y a los ciudadanos en rentistas y definió un país que comenzó a vivir de un Estado distribuidor de renta, marcando un contraste con lo que ocurre en la mayoría de las sociedades, en las que el Estado vive de sus ciudadanos a través del pago de los impuestos.

Entre 1998 y 2008, el precio del petróleo pasó de 9 a 130 dólares el barril. Hoy, tras el estallido de la crisis mundial, se sitúa en alrededor de 50 dólares. En Venezuela, un país rentista y altamente dependiente de la exportación de su principal recurso natural, esta fluctuación genera efectos tanto políticos como económicos. El artículo sostiene que el gobierno de Hugo Chávez ha alineado a pdvsa con su estrategia de construcción del «socialismo del siglo XXI», lo que redundó en una pérdida de productividad que se refleja en la declinación de la producción de petróleo. En un contexto de precios en descenso, los aportes de la empresa a las políticas sociales han comenzado a reducirse, y podrían reducirse aún más en el futuro, lo que amenazaría la base de sustentación política del gobierno.

El rentismo, que durante muchos años permitió distribuir riqueza y modernizar el país, tenía que llegar a su fin con el crecimiento de la población. Los astronómicos ingresos fiscales petroleros, del orden de los 37.440 millones de dólares en 2008, solo alcanzan, con una población de 27 millones de habitantes, para repartir menos de cuatro dólares diarios a cada venezolano. Este cálculo, hecho con los precios promedio de 86,81 dólares de 2008, se achica con los valores de hoy: la repartición de la renta se reduce aún más con el petróleo a 38,66 dólares el barril. Aquí reside la clave de la política y la economía venezolanas en la actualidad.

El petróleo ha dejado su huella imborrable en la economía venezolana desde muchos años atrás. En el pasado dio un vuelco a la actividad productiva venezolana. En el presente aún no podemos prescindir de él. En el futuro todavía su influencia se prolongará durante un largo horizonte de tiempo. Si bien es cierto que en los últimos años esta influencia ha experimentado una leve declinación, como bien lo demuestran las cifras, aún continúa siendo el principal renglón de exportación con que cuenta el país, el sector más influyente en la actividad productiva nacional, la principal fuente de divisas y parte sustancial de los ingresos fiscales. Además del peso evidente que su comportamiento tiene sobre las expectativas de los diversos agentes económicos, generando unas veces optimismo y otras desconfianza ante la perspectiva de un futuro incierto. El presupuesto del Estado sigue dependiendo fuertemente de los ingresos petroleros. Pero se debe destacar la presencia de dos elementos relativamente nuevos en el presupuesto. En la segunda mitad de los setenta, el endeudamiento incontrolado hizo su aparición, como un virus que contagió a los países latinoamericanos y a Venezuela en particular. El segundo elemento aparece luego del control de cambios instaurado en el país en febrero de 1983. Nos referimos a las utilidades cambiarias originadas en la coexistencia de cambios diferenciales en el país.

La industria petrolera ha contribuido en gran medida a financiar el crecimiento de la economía. Se calcula que del total de ingresos que recibe PDVSA, el 83% se destina al Fisco Nacional. Además, el Gobierno a través de las devaluaciones, ha convertido cada dólar petrolero en mayor cantidad de bolívares.

Referencias Bibliográficas:

González, Diego. (2009). Venezuela ante la baja de los precios del petróleo. Recuperado de https://nuso.org/articulo/venezuela-ante-la-baja-de-los-precios-del-petroleo/#:~:text=Desde%20sus%20comienzos%20en%201854,Esto%20fue%20as%C3%AD%20hasta%201976.

Noticia al Dia. 30 de diciembre de 2012. Exportaciones petroleras. BCV: Exportaciones petroleras representan el 96% total de las ventas realizadas en 2012»


Estefania Azuaje

 

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